vuelve la animación más horripilante

Uno no puede comprender el desprecio que algunos espectadores y hasta periodistas de cine demuestran por Netflix como plataforma de contenidos audiovisuales. Suya ha sido la revolución del streaming mundial, algo que deberíamos agradecerle. Y, entre otras cosas, nos ha brindado series es pléndidas como House of Cards (2013-2018) o Dark (2017-2020); además de propuestas tan interesantes como Love, Death and Robots (desde 2019).

La antología de cortos animados creada por el estado unidense Tim Millercuyos dos primeros volúmenes se componen de dieciocho y ocho historias respectivamente y entre las que destacan, sobre todo, “The Witness” (1×03), de Alberto Mielgo (2019), y “Pop Squad” (2×03), realizada por Jennifer Yuh (2021), se agradece por el buen nivel; y debido a su misma distinción de lo que solemos encontrarnos como lo que más curiosidad cinéfila des pierta.

El volumen tres vuelve a darle una oportunidad a otro grupo de cineastas para que se luzcan en sus respectivos estilos. Pero algunos, por sus logros, repiten. Y, para empezar, nos regalan “Three Robots: Exit Strategies” (3×01)dirigido por Patrick Osborne (2022). Se trata de la continuación del cortometraje homónimo (1×02) de Víctor Maldonado y Alfredo Torres; con más sustancia por los detalles que se aportan de la situación apocalíptica pero, en fin, menor gracia.

David Fincher nos brinda lo mejor del tercer volumen de’Love, Death and Robots’

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El mismísimo David Fincher, al que le debemos largos formidables como Seven (1995), El Club de la Lucha (1999) o El curioso caso de Benjamin Button (2007) y que se de sempeña como productor ejecutivo de Love, Death and Robotsse ha encargado de “Bad Traveling” (3×02). Otra muestra de animación casi ultrarrealista a lo El último vuelo de Osiris (2003); pero más horripilante y con una composición estilizada y una partitura de cuerda estupenda, obra de Jason Hill.

Si la mayoría de los cortos antológicos se basan en cuentos escritos por autores de ciencia ficción como Harlan Ellison o JG Ballard, y los dos previos corresponden a un par de John Scalzi y Neal Asher, el de “The Very Pulse of the Machine” (3×03)elaborado por Emily Dean, adapta a Michael Swanwick. Sus conceptos y su colorido aparato visual nos traen a la memoria la esencia contemplativa de “Fish Night” (1×12), con el que puede hermanarse bien.

La gozosa locura que nos regalan Robert Bisi y Andy Lyon en “Night of the Mini Dead” (3×04) es una hilarante vuelta de tuerca a las hecatombes zombis, que conocimos a partir La noche de los muertos vivientes (1968), para Love, Death and Robots. La hechura de maqueta tí pica y la cámara rápida constante se condimentan muy oportunamente con música sinfón ica y coral, que sirve para hacer más redondito el e spíritu paródico del conjunto.

Hay que seguir al director Alberto Mielgo

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La única sorpresa desagradable que nos ha endilgado de momento la decente antología de Netflix es, por lo visto, “Kill Team Kill” (3×05)según un cuento de Justin Coates. No solamente a causa de la inesperada caída de calidad en el libreto, firmado por el habitual Philip Gelatt, sino porque la directora Jennifer Yuh ha descendido de lo mejor con “Pop Squad” a lo más pueril; próximo en sus escasos alicientes narrativos a “Sucker of Souls” (1×05), pero por debajo de lo aceptable.

A consecuencia de ello, “Swarm” (3×06) se sitúa a años luz por el trabajo del propio Tim Miller al trasladar a animación hiper realista un relato de Bruce Sterling. Como en “Beyond the Aquila Rift” (1×07). Pero, si en este último, el cierre resultaba muy natural, aquí tenemos la incó moda sensación de que hubiese convenido otro remate.

En “Mason’s Rats” (3×07)de Carlos Stevens, hallamos un diseño de personajes más caricaturesco y una agradable anécdota con el gore no insufrible al que nos ha acostumbrado Love, Death and Robotsy un giro final procedente de Neal Asher. Luego, Jerome Chen insiste en el ultrarrealismo, trasladando a la pequeña pantalla un texto de Alan Baxter con un eficaz terror lovecraftiano y toques de Clive Barker, en “In Vaulted Halls Entombed” (3×08)..

Por último, Alberto Mielgo se empeña en demostrar tras “The Witness” que hay que seguir su trayectoria cinemato gráfica en la animación, o fuera de la misma si decide experimentar por ahí, con la excéntrica hermosura de “Jibaro” (3×09). Su estilo personal está en él, y constituye lo más in sólito de Love, Death and Robotsy, sin duda, el cortometraje perfecto para que la conclusión del volumen tres deje huella en nuestra memoria emocional como espectadores.

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