un relato sobre similitudes y diferencias con la realidad nacional

cortes de luz de dos horasUn horno eléctrico (cuando hay luz) para cocinar porque no hay gas.

Así vive Carolina Mansur (42), una argentina que desde 2017 reside in Sri Lankael país asiático que, agobiado por la deuda, la alta inflación y la crónica falta de combustible agravada por la guerra en Ucrania, atraviesa una profunda crisis economic y social que algunos analistas comparan con la de la Argentina.

“El tema forma parte de las conversaciones diarias, ya que la falta de nafta y diésel afecta casi todas las actividades diarias y hace que tengamos que recurrir a otro tipo de estrategias para seguir con la vida lo más normal posible”, explica Mansur a Clarin desde Colombo, la capital del país donde vive junto a su marido y su hijo, Julian, de 3 años.

Carolina Mansur en Minneriya National Park. Vive en Sri Lanka desde 2017. Foto: Gentileza: Carolina Mansur

Carolina Mansur en Minneriya National Park. Vive en Sri Lanka desde 2017. Foto: Gentileza: Carolina Mansur

“Con mis amigas estamos siempre compartiendo tips sobre como sobrellevar las deficiencias”, agrega.

Las características particulares de la crisis de Sri Lanka, y sin duda la forma en que estalló, hicieron que surgieran paralelismos con la situación de la ArgentinaLa agencia The Associated Press de hecho incluyó al país en una lista de naciones con las “economías más comprometidas”, debido a la inflación global acentuada por la guerra.

¿ Sri Lanka espejo de Argentina?

Ahora bien, ¿ es correcta la comparación? Para Manzur, es un paralelismo difícil de hacer, en tanto son países con idiosincrasias muy distintas, dado que en Sri Lanka la religión y el factor étnico son elementos centrales.

A eso hay que sumarle que los escasos recursos energéticos propios de países como Sri Lanka, Nepal o El Líbano hacen que su dependencia sea casi totallo que torna más difícil trazar el sendero de salida de la crisis.

Sin embargo, reconoce que tal vez “la manera de hacer politicala es parecida, pero aun mas exacerbada.

Los manifestantes en Sri Lanka tomaron el palacio presidencial el 9 de julio pasado, el punto más álgido de la crisis en el paós. Foto: AFP

Los manifestantes en Sri Lanka tomaron el palacio presidencial el 9 de julio pasado, el punto más álgido de la crisis en el paós. Foto: AFP

En ese sentido, apunta a la dinastía politica de los Rajapaksa, la familia del expresidente que renunció tras una “pueblada” que tomó la residencia presidencial, y que ha dominado el poder en la isla a lo largo de los últimos 20 años.

“Fomentaron una superestructura estatal insostenible en pos de politicas populistas a favor de la mayoría étnica del paísla población singalesa y la más asociada a la práctica del budismo”, acota Mansur.

A la vez, hace hincapié en muchas de las causas señaladas por los analistas: el mal manejo financiero y las malas decisiones estratégicas, la principal tal vez la del expresidente Rajapaksa de prohibir los fertilizantes sintéticos y los pesticidas, lo cual llevó a que se desplomara la producción de tésu principal exportación.

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También apunta al Declive constante de las exportaciones y de la recaudación impositiva, que cayó de un 20% del PBI en 1990 a un 8% actual, sumado a la caída del turismo provocado por la pandemia.

“Para mí la cuestión fundamental es la corrupción crónica en todos los niveles, y un nepotismo que se da a niveles increíbles y que muchos no cuestionan”, completa.

Una situación “nunca antes vista”

A un mes de la “pueblada” en Sri Lanka, la crisis no pareciera ofrecer soluciones ni en el corto ni el mediano plazo.

Ranil Wickremesinghe, el actual presidente de Sri Lanka. Photo: Bloomberg

Ranil Wickremesinghe, el actual presidente de Sri Lanka. Photo: Bloomberg

En un recente mensaje al Parlamento, el actual mandatario, Ranil Wickremesinghe advirtió que Sri Lanka atraviesa un escenario “nunca antes visto”y que la debacle ecomica supone un “grave peligro” que requiere la unión de todos.

La toma del palacio presidencial marcó el apogeo de una serie de protestas masivas que llevaba al menos 4 meses.

Una deuda externa de 51 mil millones de dólares con una inflación del 60% y la amenaza de quedarse sin reservas son un combo que, sumado a las consecuencias de la pandemia y la guerra en Ucrania, han convertido la vida diaria en una lucha constante por procurarse insumos básicos dentro de un panorama de escasez generalizada.

“La toma de la residencia presidencial le cayó muy mal a la elite, pero para la mayoría de la población fue una victoria del movimiento revolucionario, que se conoce como Aragalaya”, explica respecto a la dinámica actual.

A pesar de la renuncia del presidente, hay poca esperanza con Wickremesinghe, el actual presidente. viene a mantener el status quo y ya empezó a reprimir las protestas”, reflexiona Mansur respecto a la situación politica actual.

“La gente se las rebusca y la vida continúa. porque el trafico es bastante caótico”, señala, a la vez que agrega que hay “mucha gente que la está pasando mal, como nunca antes”.

Carolina Mansur vive en Colombo junto a su marido y su hijo de 3 años. Photo: gentileza Carolina Mansur.

Carolina Mansur vive en Colombo junto a su marido y su hijo de 3 años. Photo: gentileza Carolina Mansur.

“Hay quienes me dicen que ni siquiera durante la guerra habían pasado hambre”, remata.

Una adaptación complicada

Nacida en Campana, Provincia de Buenos Aires, Carolina Mansur se instaló en el país luego de casarse con un ceilandés que conoció en África. De entrada, Mansur aclara que lo más complicado fue lidia con la religion y las tradiciones, que tienen un fuerte impacto en la vida cotidiana.

“Es una sociedad bastante distinta a la nuestra y mi adaptación fue muy difícil. tuve que reinventarmedesde como me visto hasta como hablo”, explica Mansur vía correo electrónico.

“Me ha pasado más de una vez que me malinterpreten solo por un gesto que hice, o no hice, con mi cara”, agrega, a la vez que describe una sociedad conservadora en la cual la religion juega un rol central y se espera que la mujer “se vista y se comporte de cierta manera”.

Las protestas masivas que tomaron la residencia presidencial se coronaron con la renuncia y la huida del presidente, Gotabaya Rajapaksa.

Las protestas masivas que tomaron la residencia presidencial se coronaron con la renuncia y la huida del presidente, Gotabaya Rajapaksa.

En un país con un fuerte énfasis en lo comunitario en donde los extranjeros a veces son percibidos como “bichos de un zoológico”Mansur reconoce que el hecho de no ser local tiene contras, pero también algunas cosas a favor.

“Me ‘perdonan’ cosas que a las mujeres locales no, ya veces hago uso y abuso de mi extranjería, pero hay ciertas ideas que sobreviven a la herencia colonialista y que no son para nada halagadoras, como por ejemplo asumir automaticamente que uno tiene mucho dineroo que las mujeres occidentales son ‘más rápidas’ en el plano sexual”, detalla.

Natalia, de Rosario

Natalia Lingua (46) vivió en Sri Lanka entre diciembre de 2021 y mayo de 2022 y coincidió con el punto más álgido de la crisis y las protestasNacida en Rosario, Lingua vive en Europa y se instaló en Sri Lanka debido al trabajo de su pareja. La crisis, la inflación y el hambre visible en la calle conformaron un paisaje que “le hizo acordar a la Argentina”.

Natalia Lingua vivió en Sri Lanka durante los meses más álgidos de la crisis. Foto: gentileza Natalia Lingua

Natalia Lingua vivió en Sri Lanka durante los meses más álgidos de la crisis. Foto: gentileza Natalia Lingua

“Mucha pobreza urbana y gente pidiendo en los semáforos. Es un país con una cultura impresionante, pero la situación es muy triste”, explica Lingua, quien agrega que las protestas y los piquetes eran parte diaria del paisaje en un escenario atravesado por la escasez.

“Yo me pasaba de super en super buscando leche, azúcar y productos muy basicosque son muy difíciles de encontrar. depende mucho de Rusiay con la guerra todo de agravó”, señala.

“Sri Lanka no es Argentina”

Lingua coincidence con Mansur en que las diferencias entre ambos países son notorias y visibles. “Sri Lanka no es Argentina, me refiero a que la cultura es totalmente diferente. Viven como en 1970, en una sociedad con tradiciones muy estrictas a la que no le gusta para nada el cambio”, explica.

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Tal vez por su último recuerdo de la crisis de 2001 (Lingua se fue de la Argentina en 2003), su primera reacción al encontrarse con ese panorama fue que el estallido era imminentePero en cuanto empezó a compartir esa opinión con la gente que conocía, las respuestas que recibió la sorprendieron.

“Todos me decían que eso no iba a pasar porque no había pasado nunca, y que ellos siempre renacen de sus cenizas. Todo lo comparan con la guerra de la independencia que fue muy larga. Pero de lo que no se dan cuenta es que el mundo cambió mucho, aunque ellos no”.

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