un artesano que en Temperley recupera leyendas de Volkswagen

El Volkswagen Escarabajo no fue un fenómeno global; fue mucho másDatos, no presunciones: se fabricaron poco más de 21.500.000 unidades del modelo original entre 1945 y 2003. Puestos todos esos autos en línea, sumaban 84.000 kilómetros, el equivalente a dos vueltas a la Tierra por el Ecuador.

La historia de uno de los modelos más icónicos de la industria se riega en todo el mundo. Es así que en un rincón del sur del Conurbano, en Temperley, hay un argentino que lleva más de dos décadas como el Oráculo del Escarabajo en el país. Tanto que desde su taller se han restaurado decenas de vehículos que viajaron incluso más allá de la frontera. Un ejemplar único.

Entrar al taller Los Hermanos en el barrio San José es un viaje en el tiempo. Es el espacio donde Daniel Jacobi, de 51 años, se dedica desde 1994 al trabajo artesanal de reparar y poner en valor modelos del EscarabajoO del Vocho para los mexicanos. O del Fusca para los brasileños. O del Beetle para los anglosajones. Desde el propio, un descapotable que exhibe como una pieza de museo (que lo es), hasta los que están en pleno proceso de re para . Los recibe, mayormente, en un severo estado de degradación Y los devuelve listos para salir a la calle e incluso para ganar premios.

Jacobi conduce un Volkswagen en las calles de Temperley.

Jacobi conduce un Volkswagen en las calles de Temperley.

Sus clientes saben que el trabajo demandará varios meses, incluso hasta un año si es que la unidad está muy deteriorada, pero también son conscientes de que se llevarán lo que fueron a buscar: el resultado del boca a boca que de este taller de la calle Senillosa o ponerse en contacto con su actual propietario.

Porque Daniel Jacobi es quien continuó con el negocio familiarEn 1994 sucedió una tragedia que le cambió el rumbo por completo: falleció Guillermo, su hermano mayor, quien trabajaba en el taller con Godofredo, su papá. como para a compañar los en el peor momento de nuestras vidas ”, le cuenta a Clarín. Dejó su trabajo en una boutique masculina y se metió de lleno en una labor que no lo seducía.

La trastienda del taller en Lomas de Zamora ..

La trastienda del taller en Lomas de Zamora ..

“Al poco tiempo tuve la suerte de conocer una persona fanática, enfermiza de estos autos, y me des pertó una chispa que no des conocíaO sea, a mí este trabajo personalmente no me gustaba, nunca me llamó la atención. hoy sin esto no sé qué hubiese sido de mi vida. Realmente es algo que adoro con pasión, hasta la obsesión a veces”, Admite.

Escarabajo, de auto popular a pieza de cole ción

El origen del Escarabajo no guarda un lugar agraciado en la historia moderna. Por el contrario, fue una pieza creada en medio del régimen nazi como parte del mecanismo de propagada. Adolf Hitler le pidió a su amigo Ferdinand Porsche el desarrollo de un vehículo que, por precio, pudiera estar al alcance la mayoría en Alemania. De hecho, se llamó Volks-Wagen, que significa Auto del Pueblo..

Fue presentado en 1938 pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpió el plan de producción masivo. De hecho, sobrevivió al nazismo: tras la caída del Tercer Reich, se inició su fabricación el 27 de diciembre de 1945No existe auto en la historia que haya transcurrido como una sola generación durante tanto tiempo: sólo tuvo retoques de estilo en los 58 años que pasaron hasta que en 2003 se lo discontinuó para dejar sólo en pie el New Beetle, cuya prod Puebla el 10 de julio de 2019.

Varias de esas 21.529.464 unidades del Escarabajo original pasaron por el proceso de restauración en el taller Los Hermanos. La fachada tiene apenas un logo de VolkswagenAdentro hay una decena de autos, los que llegaron allí mayormente por el boca a boca.

Así se trabaja en la restauración del VW Escarabajo

Daniel Jacobi cuenta cómo uno de los autos más emble máticos del siglo 20 le cambió la vida.


La relación con los VW comenzó en 1995Un médico de Lomas de Zamora, que llevó el vehículo para que se lo repararan, le dijo que de bían aprovechar las bondades del trabajo que realizaban allí. lo bueno que hacía su padre, desde la labor casi de orfebre hasta la pasión en el taller dedicado históricamente a la chapa y la pintura.

Daniel Jacobi, dentro de la Combi, con su papá y su her mano.

Daniel Jacobi, dentro de la Combi, con su papá y su her mano.

Aquel Escarabajo de 1956 fue el primero en el que metió mano. Y que le dio paso a una suerte de atelier de Volkswagen“Mi papá era el encargado de hacer todo lo que era chasis y carrocería, o sea, la chapistería que se llama comúnmente o carrocero. Y yo me de diqué a la pintura y al tema de la reparación de accesorios. primer nivel, porque gracias a ese auto y al otro que yo armé paralelamente, des de ahí no bajo de cuatro o cinco unidades siempre como mínimo en el taller. A los 51 años sigo aprendiendo todos los días. La gente cree que yo soy un genio o que sé demasiado de lo que hagoPero yo sé que todos los días aprendo un poquito más y me voy a jubilar, a retirar oa morir y voy a seguir aprendiendo ”, admite.

Más allá de su retórica, en la práctica se lo reconoce como un consagrado. De hecho, tres de sus trabajos resultaron premiados en Auto Clásicala exposición más importante del país y de la región. Entre ellos, lo reconocieron por un Escarabajo de 1948, “el más antiguo de los que hay en la Argentina”, y por un Kubelwagen, vehículo militar alemán que, cuando lo resta encontró que tenía ráfagas de metralla de M16. De todos modos, el auto que más aprecia es el propio: un Escarabajo descapotable de 1953 que se luce en su taller y del que, asegura, “quedan sólo cinco en todo el mundo”.

El trabajo artesanal en el taller de Temperley

Dice que seguirá aprendiendo hasta el final de sus días pero es capaz de describir al detalle las característic as de los distintos restylings que tuvo el Escarabajo con el paso de los añosLos clientes le creen tanto que sólo escuchan y acatan lo que Jacobi les marca. Desde el presupuesto para la restauración hasta el color con el que debe ser pintado. que des cubería mos sobre la chapa ”, sostiene.

Por el taller del barrio San José de Temperley han pasado clientes de distintos puntos del país. De un primer diagnóstico virtual se pasa a la recepción del auto y la revisión presencial. “Al auto se lo desarma por completo y se lo revisa todo”apunta. Las reparaciones y el pintado de la carrocería se hacen pieza por pieza, paño por paño.

Un Escarabajo en el inicio del proceso de restauración.

Un Escarabajo en el inicio del proceso de restauración.

Así, el tiempo de trabajo “puede oscilar de mi trabajo de ocho meses, diez meses a un año”Aclara que pueden entrar en juego “otros factores, como la demora que pueda haber en traer repuestos de afuera, los que mayore ”Pero también los hay“ de Inglaterra, de Italia, de Alemania o de Francia ”, ya que son“ piezas que pertenecen al viejo stock original ”.

Su límite es la transformación con perfil tunning. “Si se trata de alterar el modelo original del vehículo no accedo. El cliente sabe que si me trae un auto no voy a hacer modificaciones extrañas ni por casualidad, así me paguen el triple”, afirma Jacobi. De tal modo, rechazó oportunidades, como el día en que quisieron transformar un Escarabajo sedán en convertible. . Lo de valuás, se pierde su valor real “, comenta. Y no lo hizo.

Jacobi con un Karmann Cabriolet Switter de 1953.

Jacobi con un Karmann Cabriolet Switter de 1953.

Tierra del Fuego, Jujuy, Mendoza, Rosario, Córdoba, Chubut y hasta Estados Unidos son algunos de los destinos en los que es posible encontrar los Escarabajos restaurados por el taller Los Hermanos. varones a los que trata de inculcarles lo mismo que recibió de su papá, Daniel Jacobi, el mismo que hace casi tres décad as vendía ropa masculina, hoy no se imagina una vida distinta a la que tiene ahora..

“La verdad, des pués de mis padres y de mis hijos, esto es todo. No lo digo peyorativamente. Es real. O sea, es mi cable a tierra, es mi terapia diaria, es lo que más amo en mi vida y lo que me hace sentir orgulloso. Y como siempre digo, si me toca partir de este plano el año que viene o dentro de 20 años, me voy contento porque en algo dejé una marca y la marca que dejo en este auto me dio la posibilidad de haber hecho algo que no cualquiera lo pudo haber hecho y apparentemente hacer sentir muy bien a la gente ”, reflexiona.

Sólo basta con pararse unos minutos en medio de su taller, observar los autos y la liturgia del Escarabajo y de Volkswagen que decora cada una de sus paredespara entenderlo.

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