Tigre y aquella triste despedida

Juntó las manos, levantó la vista del piso y, mirando a la tribuna, sólo le salió pedir perdón. Seguramente, Darío Benedetto recordará aquella noche del 2 de junio del 2019, en Córdoba, como una de las más di fícil es de su vida color de Boca. pero por lo pronto, ahí mismo, tenía otras razones que lo entristecían: la derrota contra Tigre en esa final por la Copa de la Liga era una. Y la otra, la cantidad de goles que se erró. Y que dispararon ese gesto sentido del final: final: Pipa se sintió culpable de ese título perdido.

Tres años des pués, la misma cancha, el mismo rival y la misma final le dan una revancha in esperada. Es cierto que Benedetto volvió también para este tipo de desquites, pero sin dudas que la ocasión para sacarse aquella espina no podía ser tan paradójica. Por eso, el nueve de Boca tiene este domingo un des afío extra: no sólo aportar goles para darle un nuevo título a Boca, el cuarto personal en el club, sino pagar aquella cuenta.

El gesto del 9, en aquella noche también en el Kempes. (Fernando De la Orden)

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La diferencia entre un Benedetto y el otro, aquél del 2019, está en la efectividad. El actual viene de racha, con diez goles desde su retorno al club, como goleador del equipo en la actual Liga (lleva siete, dos de penal) y con cuatro gritos en los últimos cinco juegos. Es decir, llega al Kempes afilado, picante, amenazante. Aquel que perdió contra Tigre bajo el mismo cielo cordobés acumulaba una sequía poco común para un delantero de su talla: sumaba 700 minutos sin gritos y ese maleficio se hizo de situaciones que erró esa noche.

Las chances que se per dió

En efecto, Pipa falló todos los goles posibles y hasta pegó dos tiros en el palo, uno en cada tiempo. Sin embargo, se dio algo particular: en esas dos situaciones puntuales, hizo todo bien.

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En el primero, a comodó un pase de Zárate con el pie derecho, con un control magní fico en el aire, para quedar cara a cara con Marinelli (nuevamente, el mismo arquero rival), abrir el pie y sacar el remate que dio en el poste izquierdo del arquero de Tigre. Y en el segundo, se elevó de manera magistral tras un centro de Tevez, en ese salto con el sello Benedettopara meter un cabezazo al palo opuesto (como pide el manual), pero la pelota dio en el travesaño.

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Después, también fallaría otro cabezazo cruzado que se fue apenas afuera, Marinelli le sacaría un tremendo remate de media distancia y en la única que podría decirse que definió realmente mal, se perdió de zurda otra clara ¿ Es posible que un goleador que haya tomado cuatro buenas elecciones en cinco de sus situaciones claras his no haya convertidoningúngol? Creer o reventar, al Pipa le pasó. Pudo poner a Boca arriba, pudo descontar, pudo empatar. Nada le salió. Quizás, entonces, ese antecedente imposible de olvidar aumente su sed de revancha.

El cabezazo del Pipa que se fue apenas desviado. Otra chance que se le es capó. (Fernando de la Orden)

El cabezazo del Pipa que se fue apenas desviado. Otra chance que se le es capó. (Fernando de la Orden)

La primera despedida

Luego, llegaría la pretemporada, la lesión muscular en un amistoso contra Atlético Tucumán, la oferta del Marsella para irse a Europa, la promesa que le había hecho Daniel Angelici de venderlo aunque Boca estuviera a mitad de camino en la Copa Paranaense, por octavos, que no pudo jugar para despedirse de la gente como el ídolo en el que se había convertido, incluso a pesar de la final de Madrid.

“¿Qué me faltó? Eso, despedirme adentro de una cancha. Pero no pude por la lesión. Yo entiendo que el hincha de Boca esté enojado conmigo porque me voy ahora, lo mismo me pasaba a mí como hincha cuando se iban jugadores del club. Si no era para irme a un club grande de Europa, que era otro de mis sueños, yo me quedaba. Hubo ofertas de equipos mexicanos, y les dije que no “, fue una de sus últimas declaraciones antes de partir a Francia.

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Tigre en el 2019, entonces, fue el último partido de su primer ciclo, el que seguramente quisiera olvidar de su vida azul y oro. El que seguramente, este domingo, intentará borrar con otra historia. Matador, el pasado 7 de mayo, en el 2-0 en Victoria. Como fuera, otra oportunidad así de igual, así de idéntica, en otra final, di fícilmente se le vuelva a presentar …

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