“Secuestraba mujeres para prostituirlas”: la defensa de las acusadas por un crimen en Ciudad

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María Fernanda Albares y Sofía Camila Ibarra están imputadas como coautoras del asesinato durante un asalto del presunto proxeneta Marcos David Figueroa, ocurrido en mayo de 2020 en Ciudad, en plena cuarentena por la pandemia del coronavirus.

La investigación sostiene que las dos jóvenes y cuatro varones, tres de ellos menores de edad, perpetraron un atraco armado en un departamento céntrico utilizado para el trabajo sexual y que era gerenciado por la víctima del hecho de sangre.

No obstante, días atrás, las dos acusadas se defendieron a través de sus perfiles de Facebook y hasta una de ellas of reció una hipótesis que contradice la oficial.

En el comienzo de la pesquisa, la fiscal Claudia Ríos había imputado a las dos mujeres y un joven llamado Martín Ezequiel Saravia -los otros dos señalados asaltantes eran inimputables y un tercero quedó a disposición de la Justicia motivo por el que arriesgaban como única pena la prisión perpetua.

Pero, hacia el final de la instrucción, un fallo judicial modificó la calificación a homicidio en ocasión de roboque prevé castigos de 10 a 25 años de encierro. Así, los sospechosos evitaron enfrentar un jurado popular y una posible sentencia por la pena máxima.

Hace poco más de dos semanas, los tres mayores acusados ​​iban a comenzar a ser juzgados, pero la defensa de Saravia acordó resolver su situación mediante un juicio abreviado final: fue condenado a 15 años de cárcel luego de reconocer la autorí

Por ese motivo, el debate oral y público contra las dos jóvenes se postergó, ya que se debía conformar un nuevo Tribunal Penal Colegiado, y se fijó fecha para el 11 de octubre.

Días des pués de la primera sentencia que tuvo el expediente, El Sol publicó por primera vez el video del crimen de Figueroa, que fue captado por una cámara de seguridad del complejo que fue escena del asalto con desenlace fatal.

A raíz de esa publicación, las dos jóvenes que esperan en prisión el juicio en su contra hicieron comentarios a través de sus respectivas cuentas de la citada red social, con la intención de defenderse de las acusaciones de la Justicia y de los du foristas.

Incluso, Albares des cribió una versión diferente a la del Ministerio Público, ya que aseguró que todo se trató de un conflicto por tema de drogasacusando a Figueroa de comercializar estupef acientes.

Ver también: Crimen en un asalto en Ciudad: “No sabía que llevaban armas”

“Por qué no se ahorran sus comentarios y se enteran bien de lo que paso antes de opinar. Ese mal parido era un traficante que vendía droga y secuestraba a las mujeres para prostituirlas”, aseguró en el posteo.

Y continúo: “Como un menor no le quiso pagar la droga que le dio, lo quiso ahorcar y él solo se defendió”indicó en referencia al adolescente que se encuentra sindicado como el autor del disparo.

“¿Qué pasaba si el proxeneta lo mataba al menor? ¿En qué hubiese quedado todo?”, Reflexionó Albares en la publicación.

La sospechosa también le respondió a otros usuarios que la cuestionaron, explicando la situación en la que, según ella, se encontraban las meretrices en ese lugar: “¿A usted le gustaría que la tengan secuestrada pro stituyéndose?”..

Justamente, de la investigación surge que Ibarra, más conocida como la Camilitaestuvo viviendo en el departamento y ejerciendo el trabajo sexual meses antes del homicidio de Figueroa.

Para los detectives la joven fue la ideadora del asalto, ya que conocía los movimientos y las cantidades de dinero que solían manejar. “Gente hipócrita, no saben nada de lo que dice”escribió.

Más allá de los dichos de las acusadas en las redes sociales, la situación de ambas es complicada. Esto, principalmente porque Saravia, quien habría sido su cómplice, reconoció los hechos bajo la plataforma fáctica que of reció la homicidio en ocasión de robo.

Sin embargo, todo se de finirá dentro de cuatro meses, cuando Albares e Ibarra se sienten en el banquillo de los acusados ​​y tengan la posibilidad de ofrecer su versión frente a un tribunal.

El hecho

El caso ocurrió la tarde del domingo 31 de mayo, cuando alrededor de las 14.30 dos remises truchos llegaron hasta un complejo de departamentos de calle Patricias Mendocinas al 734, en las cercanías de los Tribunales provinciales.

De los vehículos descendieron cuatro jóvenes, mientras que dos mujeres se quedaron a bordo. Los varones ingresaron al lugar y atravesaron un pasillo para llegar hasta la vivienda del fondo, donde funcionaba un bulo.

Allí irrumpieron con armas de fuego y amenazaron a las tres trabajadoras sexuales ya Figueroa, a quienes les exigieron la recaudación del fin de semana.

Debido a que la provincia y el país atravesaban la primera fase de la cuarentena por el coronavirus (Covid-19), los clientes escaseaban y no tenían dinero. Por ese motivo, los ladrones se debieron conformar con bolsos pertenencias de las mujeres y los calzados que llevaban puestos.

En la fuga, Figueroa persiguió a los delincuentes y pudo interceptar a uno de ellos. Lo tomó por el cuello e iniciaron un forcejeo, en el que el maleante sacó una pistola calibre 22 oculta en su tobillo, con la que le propinó un balazo a quemarropa en la frente al presunto proxeneta.

Esa situación fue captada por una cámara de seguridad, video que fue clave para luego identificar a los sospechosos.

Por su parte, Figueroa fue trasladado al Hospital Central, aunque ingresó con muerte cerebral. Alrededor de las 20 de ese día, dejó de existir.

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