Néstor Marconi a los 80: “Si naciera de nuevo, volvería a hacer esto” | Referente del bandoneón

Néstor Marconi es una de las grandes figuras del tango. Su virtuosismo, tanto a nivel interpretativo como compositivo, lo convirtió en un referente del género. Integró la orquesta de José Basso, el sexteto de Enrique Mario Francini, el experimental Vanguatrío y el Nuevo Quinteto Real. Fue, además, partenaire del gran Roberto “Polaco” Goyeneche. A sus vitales 80 años, el mago del bandoneón recuer da los momentos más destacados de su legendaria carrera.

Nació en la comuna de Álvarez, provincia de Santa Fe, el 15 de junio de 1942A los diez años comenzó a estudiar piano con el profesor Luis Milici. El entonces niño vislumbraba un futuro como concertista, pero el destino dio un giro cuando su padre le regaló un bandoneón. “El instrumento me atrapó por completo”, reconoce. De manera autodidactaempezó a descubrir sus secretos. El aprendizaje se complementaba con discos de las orquestas de Pedro Laurenz, Aníbal Troilo y del “Quinteto Nuevo Tango” de Astor Piazzolla. En paralelo, aprendía teoría y solfeo con Alejandro Scheneider. miembro del combo de su maestro, debutó en LT3 Radio Cerealista. Durante aquellos tiempos, en la ciudad de Rosario, formó parte de los conjuntos de Raúl Bianchi, José Sala y Julio Conti.

Con apenas diecinueve añosse le presentó la oportunidad de su vida. En esos días, la orquesta de José Basso había llegado a Rosario para unas actuaciones. La alineación su fría la ausencia del bandoneonista Andrés Natale y era necesario encontrar un reemplazo. El cantor, Floreal Ruizfue a pedirle ayuda al locutor Aldo Aresi, quien recomendó a Marconi. “Realicé la audición ante Juan Carlos Bera, el primer fueye del conjunto”, recuerda. El joven fue incorporado con vistas a unos conciertos en el interior del país. la gira, el pianista le propuso sumarse a su combo. “¡Acepté de inmediato!”, Rememora aún eufórico. El nuevo trabajo le implicó dejar su provincia natal para instalarse en la ciudad de Buenos Aires. “Pepe era muy popular. Su propuesta, de impronta troileana, seducía al público porque lo invitaba al baile”, Explica. La agrupación ostentaba una apretada agenda de compromisos que incluía presentaciones en clubes de barrio y en escenarios como el cabaret Marabú. “El ritmo laboral era tremendo.Al principio estaba tan exhausto como aterrado ”, admite. El santafesino dejó su huella en varias grabaciones de Basso. Entre ellas, las que figuran en los discos Paisaje de tangode 1965, y Cada vez que me recuerdesde 1966.

Finalizado el período con Basso, colaboró ​​en proyectos de los pianistas Osvaldo Manzi y Lito Escarso. Luego, como miembro de la compañía del bailarín Juan Carlos Copesrecorrió varios países de Centro américa. De regreso, se convirtió en músico estable de Caño 14. En aqué l mítico local, formaría parte de las agrupaciones de Héctor Stamponi, Atilio Stampone y, nuevamente, de la de José Basso. al sexteto de Enrique Mario Francini. Junto al combo del violinista realizó conciertos, actuaciones televisivas y registró un elepé para el sello CBS.. Su sonido del 70 era una clase magistral de tango, a través de diez relecturas de clásicos del géneroTodas ideadas por Marconi. A más de medio siglo de su concepción, aquellas versiones siguen conmoviendo. “Fue mi primera producción de arreglos interesante. La escucho y todavía me gusta”, evalúa el bandoneonista. impulsó mi faceta de orquestador y compositor ”, revela.

En paralelo a su labor con el violinista, alumbró un nuevo conjunto. Con el pianista Horacio Valente y el contrabajista Néstor Console, dio vida al Vanguatrío. El terceto solía presentarse en Malena al Surun local del barrio de San Telmo cuyo dueño era Lucio Demare. “Con el sexteto de bía respetar una línea estilística. Con el trío, en cambio, tocaba como lo sentía”, confiesa. , Marconi fue convocado para integrar una nueva en carnación de la orquesta de Enrique Mario Francini y Armando PontierDurante ese año, el combo realizó una gira por Japón y lanzó dos discos. El santafesino también era parte del Cuarteto Colángelo, con el que editó cuatro trabajos.

A principios de 1975, con José Acosta en reemplazo de Console, apareció el álbum debut del Vanguatrío. La placa contaba con osadas reversiones de perlas tangueras. “Hay piezas, como’Recuerdo” y’Chiqué’, que carecen de arreglos porque fueron improvisadas durante la grabación ”, devela. improvisación, nos calificaban de jazzeros ”, asegura.“ En realidad está bamos ejerciendo nuestra libertad creativa ”. Al año siguiente, vio la luz su primera entrega solista. Cuarteto – Quinteto – Septimino traía gemas del 2×4 recreadas por un seleccionado de notables. Luego, esta vez con Console en el contrabajo, la tría da publicó su última producción. En 1977 puso su fueye en el segundo vinilo de Alasgrupo seminal del rock progresivo criollo. “Era una música muy compleja, por momentos, hasta do de cafónica”, precisa. “Fue toda una experiencia colaborar con aquellos notables instrumentistas”.

En agosto de 1983, en el barrio de Palermo, se inauguró el Café HomeroDesde el comienzo, y por más de una década, Marconi fue artista estable del lugar. Allí animaba las noches con un trío conformado por el pianista Osvaldo Tarantino y el contrabajista Ángel Ridolfi. Sobre aquellas tablas secundó, entre otros, a Rubén Juárez“A veces cambiaba la letra de los tangos. En ´ Melodía de arrabal’, por ejemplo, en vez de cantar ‘barrio plateado por la luna’, entonaba:’barrio pateado por Labruna’. “El público no se daba cuenta y nosotros nos moríamos de risa”, relata. En ese local of reció conciertos junto a Roberto Goyeneche, a quien conocía des de la época de Caño 14. Cantor y bandoneonista participaron en Surpelícula de Fernando “Pino” Solanas. La escena con el dúo of rendando “La última curda” en una calle de Barracas es conmovedora. “El Polaco decía que yo no lo a compañaba sino que dialogaba con él”detalla. “Jamás en sayá bamos. Salíamos a escena y la magia fluía”, expresa.

A mediados de 1989, impulsado por el éxito del film, apareció Tangos del SurLa placa traía un puñado de clásicos interpretados por el vocalista y arreglados por el santafesino. “¡Para definir la tonalidad de los temas, me los cantur reó por telé fono! ”, exclama.“ Tenía una musicalidad tremenda ”.

La década del ’90 fue muy ajetreada para el bandoneonista. Llevó por segunda vez a tierra nipona el espectáculo Tanguísimoen el que dirigió a un octeto. Compuso la música de Un muro de silenciofilm de Lita Stantic, y lanzó dos álbumes con su propio trío. Por esos años, comenzó a insertarse en el circuito internacional de la música clásica. En dicho ámbito, realizó presentaciones junto a las orquestas sinfónicas de Gotemburgo, Toulouse y Montreal, entre otras. Además, formó parte del Nuevo Quinteto Real. La agrupación, liderada por el pianista Horacio Salgánla completaban el guitarrista Ubaldo de Lío, el violinista Antonio Agri y el contrabajista Omar Murtagh. Aquél conjunto de estrellas publicó, a finales de 1996, Timeless TangoEl cd contenía joyas como “Gallo ciego”, “Corralera” y “La llamó silbando”. “Horacio odiaba ensayar. Decía: ‘¿ y si ensayamos des pués de tocar?’”, cuenta entre carcajadas. El autor de “A fuego lento” era sumamente expeditivo. “Traía un arreglo, lo tocá bamos un par de veces y el tema estaba listo”, asevera. El combo (con Julio Peressini y Oscar Giunta en reemplazo de Agri y Murtagh) cerró su ciclo con otras dos grandes placas: Nuevo Quinteto Real y y Tangos.

En los últimos veinte años de carrera, Marconi compartió escenarios con el compositor Lalo Schifrinla pianista Martha Argerich y el violon chelista Yo – Yo MaLiderando diversas formaciones, participó de festivales en Francia, Suecia, Noruega y Alemania. Desde marzo de 2007, y por casi un lustro, fue director de la Orquesta Escuela de Tango, proyecto pedagógico en el que grandes maestros transmiten su conocimiento a noveles instrumentistas. “El tango no es una moda pasajera. Es una música perenne y universal”, sentencia. En junio de 2008 la nzó Tiempo esperadoálbum con himnos del 2×4 y temas propios a puro fueye. En marzo de 2014 fue el turno de Robustangocon piezas interpretadas como solista, en trío y en quinteto.

Su incesante actividad, que incluye la codirección de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires, sufrió una merma a raíz del coronavirus. La pandemia lo obligó a cancelar presentaciones en Europa y lo recluyó en su casa donde dio clases vía zoom y compuso nuevo material. Superadas las restricciones sanitarias, regresó a las tablas con su maestría intacta. “, reflexiona.” Lo haría con más impulso aún “.

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