la increíble historia real del dinosaurio argentino de la nueva Jurassic World

Aunque Hollywood lo hará ver como el villano de la peli con el estreno de Jurassic World: Dominion, el Giganotosaurus Carolinii —orgullo de la paleontología patagónica — tiene un éxito dificil de igualar: no solo fue el dinosaurio que le quitó la corona Tiranosaurio Rex de Spielberg en su momento de gloria, también salvó a un pueblo de su extinción.

Descubierto en el suelo de Neuquén, el hallazgo del Giganotosaurus fue de película. Desató un dino boom en la zonageneró broncas insólitas, denuncias de robos y llegó hasta el living de Susana Giménez.

Ahora, casi 30 años des pués, el “Giganoto” aparecerá en la sexta entrega de la franquicia Jurassic Park como el gran antagonista. Colin Trevorrow, director de los últimos tres filmes, eligió al argentino para cerrar una e saga que redo mundo donde los gigantes prehistóricos conviven con los human os.

El giganotosaurus (izquierda) se cruza con el T-Rex en la pantalla grande. Foto Facebook Universal Studios

El giganotosaurus (izquierda) se cruza con el T-Rex en la pantalla grande. Foto Facebook Universal Studios

Es algo a lo que están acostumbrados los habitantes de Villa El Chocón, una localidad de 2200 habitantes ubicada sobre la margen del Río Limay. los locales de souvenires. Es el lugar donde se hallaron por primera vez los restos, el terreno por donde caminó en vida. Es casi un santo local, al que le deben un milagro.

Villa fósil

Fundada en 1968, la localidad de El Chocón nació con la construcción de la central hidro eléctrica montada en el río Limay. Fue “La Obra del siglo” en su momento, un coloso de concreto que brindaría energía a todo el país con la fuerza de sus turbineas.

El cartel de acceso que da la bienvenida a El Chocón Foto prensa Turismo El Chocón

El cartel de acceso que da la bienvenida a El Chocón Foto prensa Turismo El Chocón

Para gestionar su manejo, el gobierno nacional creó la empresa Hidronor SA, cuyos empleados vivirían en El Chocón, una urbanización de casas iguales totalmente equipadas, sueldos altísimos, pleno empleo y una vida de pueblo. medio del desierto patagónico. Motorizada por Hidronor, El Chocón llegó a tener casi 5.500 habitantes en su mejor momento.

Sin embargo, esa vida tranquila llegaría a su fin en la década del ’90, cuando el gobierno de Carlos Menem anunció la privatización de la empresa, vendida en 1993. Allí comenzaron los despidos, la reducción de personal. Fue una sentencia de muerte para un pueblo donde los comercios, los hospitales y las escuelas trabajaban para los empleados de Hidronor. La gente se iba, las calles se vaciaron.

Uno de esos empleados era Rubén Carolini, un mecánico cord obés que había llegado al pueblo en 1974 y se había convertido en jefe de Taller de la empresa. No había terminado quinto grado, pero era un autodidacta, un curioso con mano para construir y un caracter testarudo.

La réplica del Giganotosaurus,

La réplica del Giganotosaurus, “reptil gigante del viento del sur”, que se encuentra en el Museo de El Chocón. Foto Archivo Pepe Delloro / Télam

El 25 de julio de 1993, mientras recorría el desierto neuquino en un buggy arenero, encontró lo que parecía una rama en el suelo. Al comenzar a cavar vio que era algo más grande, un fémur de 1,10 m de largo y 12 cm de diámetroVolvió a su casa y revisó un libro de dinosaurios. No existía un registro tan grande para un fósil de ese tipo. Apuntó directo a la corona: el Tiranosaurio Rex era un par de centímetros más chico.

En ese momento el T-Rex no era solamente el predador más grande conocido, también estaba en un pico de popularidad. Es que diez días antes del hallazgo de CaroliniJurassic Park se había estrenado en los cines de todo el país, desatando un boom por los dinosaurios que reventaba la taquilla a nivel global.

El giganotosaurus medía 13,2 metros de largo, mientras que el T-Rex más grande hallado medía 12,3. En el momento donde el Rex era el rey del mundo, desde Argentina a parecía un retador que se presentaba más grande.El timming era perfecto.

El Giganotosaurus, presente en todos lados. Foto prensa Turismo de Neuquén

El Giganotosaurus, presente en todos lados. Foto prensa Turismo de Neuquén

“Desde que apareció el giganoto la gran duda universal era si los ponían a pelear con el Rex quién ganabaAhora lo vamos a ver “, se ríe el paleontólogo Leonardo Salgado. Junto a su colega Rodolfo Coria y Carolini fueron los tres encargados de extraer el esqueleto de la tierra.

“Con el estreno de Jurassic Park fue una cosa descontrolada, había un furor por los dinosauriosCoria en el ’89 había trabajado en la extracción del Argentinosaurio, que fue el cuello largo más grande del mundo y pasó desa percibido hasta en los medios locales “, recuerda Salgado. querían conocer al retador.

El Señor Dinosaurio

Carolini atiende a Clarín desde su casa en Cipolletti. Tiene 78 años, “varios achaques por la edad”, pero dice que sigue activo y construyendo cosas. Ahora está preparando un libro sobre su vida, para el cual armó su propia imprenta, con guillotina y todo. ” No es para ganar plata, quiero que se distribuya “, dice.

Carolini en pleno boom dino, en una producción para la revista Viva. Foto Archivo

Carolini en pleno boom dino, en una producción para la revista Viva. Foto Archivo

Apodado “el loco” en El Chocón, su carisma fue clave para el relato. Con su sombrero a lo Indiana Jones, una verborragia imparable y un aire de aventurero, la historia del mecánico que en contró al dinosaurio más grande del mundo se volvió tan buscada como su “giga”.

Fue tapa de revistas, grabó documentales con Discovery Channel. Incluso Susana Giméne z lo invitó a su living, donde montaron al esqueleto del animal. “Me preguntó si comía hombres”recuerda a la distancia Carolini sobre su charla con la diva de los teléfonos, que pronounceemente tiene algo con los dinosaurios.

1998. El esqueleto del Giganotosaurus, exhibido a sala llena en el zoológico de Buenos Aires durante la dinomanía. Foto: Liliana Servente

1998. El esqueleto del Giganotosaurus, exhibido a sala llena en el zoológico de Buenos Aires durante la dinomanía. Foto: Liliana Servente

Con Hidronor en manos privadas, la municipalidad de El Chocón había realiza do una investigación para buscar de qué manera podrían volver sustentable a la villa. Descubrieron que la respuesta era el turismo, pero sin saber bien cómo. era poco. Allí apareció el giganoto.

Es que el hallazgo del dinosaurio reveló que toda la zona era tierra fértil de huesos prehistóricosSe decidió explotar el llamado paleoturismo. Aparecieron souvenires, muñecos, remeras. Se fundó el Museo Paleonto lógico Ernesto Bachmann, que atesora los restos originales del Giganoto y otros dinos locales. recibió casi 150 mil visitantes en sus primeros tres años. Carolini fue nombrado director. El pueblo tuvo otra vida.

Durante su gestión, el mecánico tuvo que arreglar algunas crisis in sólitas. En el 95 se des ató una pelea con la localidad vecina de Plaza HuinculPasaban los meses y el cráneo no volvía, lo que arrancó una guerra de declaraciones en los medios.

Reconstrucción del cráneo del giganotosaurus realizada por la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, junto a un cráneo humano. Foto Archivo Reuters / The Academy of Natural Sciences

Reconstrucción del cráneo del giganotosaurus realizada por la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, junto a un cráneo humano. Foto Archivo Reuters / The Academy of Natural Sciences

Según cuenta el periodista Miguel Prenz en su libro “Gigantes”, que narra las guerras de fósiles que se dieron en la Patagonia durante los ’90, el cráneo volvió a mediados de 1997 por una situación increíble. de El Chocón, le apostó en una partida de cartas el destino del fósil a Alberto Tucho Pérez, intendente de Huincul. Al ganarle, la cabeza del dinosaurio debió volver al día siguiente a su hogar.

El otro gran conflicto que tuvo Carolini ocurrió en 2006, un año antes de su retiro. Mazzone había ordenado enviar una réplica del fósil rumbo a Hungría sin la autorización del mecánico, que se enteró de la noticia al llegar al museo.

Carolini agarró unas cadenas de nieve y se ató a la exhibición, donde amenazó con quedarse hasta que el esqueleto regresase. “No me iba a levantar si no volvía. Por salud yo no podía estar ahí tirado en el suelo. Vino mi mujer, el gobernador, todos me pedían que me levante, pero no. un tema mío con el intendente “, recuerda. La réplica volvió esa noche.

Una estatua en las afueras del Museo Ernesto Bachmann. Foto prensa El Chocón

Una estatua en las afueras del Museo Ernesto Bachmann. Foto prensa El Chocón

No contento con haberla recuperado, Carolini salió a buscar a Mazzone y lo retó a un duelo a pistolas, en el mismo desierto desde donde había salido el dinosaurio. Un delirio que no se concretó. Aun así, hoy Carolini dice que “nunca perdió la amistad” con el intendente con el que se quiso ir a los tiros.

Cierre de ciclo

Salgado dice que vio todos los trailers de la nueva Jurassic World y que espera impaciente su estreno. Para él, hay una especie de cierre de ciclo con la llegada a la pantalla grande“La excavación del Giganoto arrancó con el estreno de la primera película y ahora cierra la serie apareciendo el bicho, comiéndose a todo el mundo. Es una satisfacción”, le dice a Clarín..

Carolini es menos optimista. Dice que le aburren las películas de dinosauriosque no tienen argumentos. “Yo quería hacer una película acá, el cine es mi otra pasión. Tenía todo filmado, era la historia del hallazgo. Pero no me llevaron el apunte”, se queja. Siente que podrían haber hecho mucho más con su dinosaurio. “No lo explotamos bien. Fijate que los yanquis ahora están haciendo una millonada”, protesta.

También se queja del look que le dio el cine, unos sobrehuesos que le pusieron a la altura de la nuca que no aparecen en el esqueleto. Lo hacen ver mucho más temible, pero no son precisos. aunque la idea no lo entusiasma tanto.

Los actores de Jurassic World: Dominion posan junto a una imagen del Giganotosaurus en Londres, durante la premiere del filme

Los actores de Jurassic World: Dominion posan junto a una imagen del Giganotosaurus en Londres, durante la premiere del filme

Sobre el cierre, se suelta casi con resignación. “Tengo un presentimiento de que va a morir. Porque la hacen los yanquis y no van a perder. O al final se asusta y se va mirando para atrás. Acordate que va a morir al final “, dice, como masticando algo de bronca.

Es que en el fondo tiene mucho de padre, preocupado por lo que le puedan hacer a su criatura. Al santo del pueblo.

AS

..

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