la fuerte apuesta de Ibarra ante el Bicho

“Acá la última palabra es la mía”. La frase de Hugo Ibarra al plantel en su primera práctica luego de haber sido ratificado hasta diciembre como el técnico de Boca retumbó fuerte en el Centro de Entrenamiento de Ezeiza. Por un lado porque le sirvió al DT para esfumar cualquier tipo de rumor que pueda haber quedado tras los dichos de Agustín Almendra al despedido Sebastián Battaglia (“Vos no sos el técnico, a vos te manejan. Ganaste todo, pero como DT sos un desastre”,) y des pués para marcar la cancha de entrada, para demostrar que es un hombre de decisiones fuertes.

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Así lo empezó a dejar claro el flamante entrenador de 48 años, que en su tercer partido al frente del equipo pateó el tablero, sacó nombres importantes del 11reacom odó con otros que buscan un lugar y no sólo eso, sino que además ya demo stró que no se ata a un sistema táctico -pese a sus palabras- y lo modificó. En resumen el Boca de Ibarra presentará cuatro cambios este martes en la Paternal ante el puntero Argentinoslucirá un nuevo diseño y, en principio, una postura muy ofensiva, con cuatro de lanteros.

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Los cambios de Ibarra, que ya había limpiado nada menos que el capitán Carlos Izquierdoz en su segunda práctica, son muy fuertes: afuera Darío Benedetto, que sufrió un patadón en el tobillo ante Talleres y que además viene de ser titular en los últimos tres partidos; Alan Varela, el 5 -por ahora- predilecto que también arrastra una molestia en la misma zona que el Pipa; Óscar Romeroque no viene de un buen partido contra los cordobeses; y Juan Ramírezel volante que se había metido rápidamente en el 11 con Battaglia y el que para Juan Román Riquelme “siempre juega bien”.

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Las decisiones de Ibarra tienen sus motivos, por supuesto. En los dos primeros casos tiene que ver con que ni Pipa ni el juvenil están en condiciones físicas de jugar, más allá de que ambos están en la lista de concentrados del técnico; mientras que los dos últimos, además de una baja notoria en los rendimientos del paraguayo y del ex San Lorenzo y Talleres, posiblemente sean por las (cortas) dimensiones de la cancha del Bicho.

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Y allí, en el tamaño del estadio Diego Armando Maradona, esté también a lo mejor el justificativo del DT para poner los nombres que pone, para pasar de su 4-3-1-2 de cabecera que anunció en la conferencia de presentación (“A mí siempre me gustó jugar con uno suelto”) al 4-4-2, para jugár sela con ¡ cuatro delanteros! para arrimarse al pelotón de arriba de la tabla y para tomar la decisión de apostar al doble 5 y al doble 9.

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Sí, porque Ibarra va con todo a la Paternal, con una propuesta muy of ensiva: además del ingreso de Jorman Campuzanoque pasó de pedir irse a préstamo a ser el suplente fijo de Varela y ahora titular, los otros tres que ingresan al equipo son: Exequiel Zeballos, Luis Vázquez y Nicolás Orsini.

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Pero lo importante del caso no son tanto los nombres que entran, sino más bien de qué van a jugar o dón de van a pararse. Porque mientras que Vázquez y Orsini, que estará ante una chance importante de recuperar el terreno perdido, serán los dos faros de área (pese a que el ex Lanús muchas veces jugaba por afuera y a compañaba al Pepe Sand), el Changuito y Villa serán los dos misiles que tenga el equipo por las bandasaprovechando las dimensiones del campo.

Curiosamente, una propuesta similar al parado de 11 que tenía el Boca de Miguel Ángel Russo en el 2020, con Eduardo Salvio y Sebastián Villa por las bandas, y con Pol Fernández y Campuzano en modo motor de aquel equipo que se terminó con sagró campeón.

Y la prueba, encima, será ante uno de los líderes de la Liga Profesional y de visitante en un estadio que a Boca le suele costar bastante, aunque la última vez que perdió ahí fue en marzo del 2018. Desde ese entonces y hasta ahora jugó nada más que tres veces en el DAM: 1-0 en septiembre del 2018 (con Guillermo Barros Schelotto de DT), 0-0 en mayo del 2019 (con Gustavo Alfaro) y 2-2 en enero de 2021 (con Russo), aunque ese resultado le sirvió para clasificarse de fase en la Copa Maradona 2020 que luego ga naría.

Ahora le tocará a Ibarra, un hombre de decisiones fuertes. Doble o nada.

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