Es hijo de un galán de los 80, vivió el verano trágico de la farándula y decidió hacer su propio camino

Mi viejo siempre me de cía que me quería llevar a Disney pero no pudoDes pués lo intenté yo con él y tampoco lo logré. Nos que dó esa cuenta pendiente. recuerda con profunda tristeza Román Martínez (43), hijo de Adrián “Facha” Martelquien en los papeles se llamaba Pedro Julio César Martínez. La historia de este hombre es, también, la del hijo de una figura de la farándula argentina, con todo lo que eso implica: paparazisrumores e historias producto de la fama conforman su abanico de vida, una vida que él torció a su gusto y antojo, lejos de todo eso.

Román Martel, en brazos del Facha, allá por los 80
Román Martel, en brazos del Facha, allá por los 80

Román explica a LA NACION que se fue a vivir a Miami en 2010 junto a Jennifer, su pareja en ese momento, y su por entonces único hijo, Tomás, que hoy ya tiene 18 años, un poco de casualidad: “Es que fue así. a venir a los Estados Unidos a manera de hobby. Luego conocí gente, seguí via jando más seguido, y se dio que mi mujer era ciudadana americana. ella me reveló que quería venirse a vivir, nos casamos acá en Miami, me hice ciudadano americano, y ahora tengo un hijo argentino y otro estado unidense..

Cuenta además que todavía le duele no haber logrado que su padre lo a compañara en los Estados Unidos: “Me dio mucha bronca no poderlo traer, todavía me angustia. Pero apenas llegamos acá y por un tiempo largo vivimos en la esposa; no podía visitarme, todavía no estaba a comodado. Además no tenía visa, había que tramitar todo y él no estaba en condiciones. Cuando más o menos me había a comodado, él nos deja en febrero de ese año”, Describe conmovido.

“Con la droga me quité años de vida”, dice Román que su padre llegó a confiarle ya en muy mal estado de salud: “Pero la verdad es que nunca lo vi consumir, sí me daba cuenta de sus tics. No le gustaba que le metieran la mano en el bolsillo, se enojaba, me imagino que era porque siempre tenía algo ahí, qué sé yo. Con el tiempo empezaron a cerrarme cosas. Era muy cuidadoso. Cuando crecí hablamos de la cocaína. podés parecer muy canchero, pero terminás de manera trágica casi siempre. Repetía que tener la autoestima bien alta es la mejor barrera para la droga ”.

El recuerdo de Román lo lleva a sus años preferidos, los de la infancia: “Conmigo fue un excelente padre a pesar de que no estuvo presente viviendo el día a día. era muy chico. Yo siempre esperaba los fines de semana para irme a la casa de él cuando tenía 8 ó 9 años. En las temporadas me iba de vacaciones y lo a compañaba ”. la farándula: el femicidio de Alicia Muñiz. “Cuando Carlos Monzón mató a Alicia Muñiz en Mar del Plata, yo estaba en el cuarto de al ladoporque mi papá los había invita do a la casa. Monzón vivía con nosotros, era un invitado. dealer cuando era un consumidor ”, rememora.

La pregunta es inevitable: ¿ có movivió Is she es a noche del femicidio y qué recuerdos le quedaron? “¿Si viví algún trauma esa noche-madrugada? La verdad que no, por suerte no vi el cuerpo de Alicia, sí cosas que me quedaron grabadas cuando bajamos al garaje y miré: había una maceta rota, gran cantidad de vidrios en el ,, mucha policía dentro de la casaEsa noche no me des perté, no sentí ruidos ni nada. Al día siguiente me levanta mi viejo a las siete de la mañana y me dice que nos teníamos que ir. ..

Padre e hijo: Román y
Padre e hijo: Román y “El Facha”, en una de las tantas fotos juntos

Si bien era chico, Román tiene muy presente en su mente a Monzón. “Era medio loco, un día me regaló una cuchilla de marfil que cuando la abrías se hacía gigante. loco’. Yo lo escuchaba a Monzón que me comentaba: ‘Mirá pibe, si alguna vez te para la policía se lo clavás’. Nunca supe si lo decía en joda o había tomado. Tenía nueve años y mi papá insistía:’No hagas nada de lo que te dice Carlos, está chiflado’. A mí nunca me cerró, así que le des confiaba ”.

Claro que ese no fue el único hecho trágico que vivió Román aquel verano de 1988. Al crimen cometido por el boxeador se le sumó otra muerte: el Negro Olmedo había caí do des de el piso 12 del Maral 39 en Mar del Plata.

“Para colmo, al poco tiempo de eso, mi papá me da la noticia de que se había muerto el Negro Olmedo, no entendía nada, una desgracia tras otra. Cuando falleció Alberto también está bamos en esa casa. un tipo serio en el día a día, tiraba sus bromas pero nada más. A mí me caían bien todos, muy buena gente. Me encantaba estar con ellos. Esperaba ansioso que llegara el verano para verlos. afuera con él ”, subraya con un dejo de nostalgia.

Román Martel abrazado al Negro Olmedo: supieron compartir veranos juntos en Mar del Plata
Román Martel abrazado al Negro Olmedo: supieron compartir veranos juntos en Mar del Plata

Cuando la temporada de verano llegaba a su fin, padre e hijo regresaban a Buenos Aires: “Yo siempre vivía con mi mamá, pero los fines de semana lo visitaba. .. Nunca me dejó de lado por verse con mujeres. Si se encontraba con alguna chica le hacía saber que yo estaba en su casa. Y como siempre tenía una diferente y recién me conocía, me trataba bien, jajajaAdemás, todo lo que le pedía me le compraba, en especial cosas de computación. Recuerdo que comíamos con los famosos en Los Años Locos. Una vez me dijo: ‘Lo único que te voy a dejar en la vida como herencia es la entrada a los boliches gratis porque conozco a todos los dueños’”.

La mala época de su padre no tardó en llegar y así la vivió Román, ya en los Estados Unidos, con la familia que formó: “Yo viajaba todos los años para verlo, pero no era lo mismo. El tema de la adicción siempre fue un problema bravo. Él siempre fue muy consciente de que no podía salir. Era muy querido, tenía mucho código, la adicción fue su condena, y la muerte del Negro Olmedo también porque se le cayó abruptamente el tema laboral. Por eso a mí nunca me gustó seguir su carrera ”.

Como era de esperar, a Román lo invitaron para filmar películas pero se dio cuenta que ese no era su camino. caretaje total. Cuando te hacés público ya nada es igual. Porque si se te cae el laburo de actor y te ven manejando un taxi o un remise te tildan de fracasado. ”.“ Él trabajo en un circo para poder comer, hizo de todo. Hugo Sofovich y Adrián Suar le dieron una mano, no con continuidad, pero de vez en cuando le daban laburo. Pero cuando te hundís laboralmente y encima tenés una adicción volvés a caer, es inexorable. Guillermo Marín, de El Corralón, lo ayu dó mucho, es un tipazotambién Jacobo Winograd, que lo llevo a vivir con él, se portó muy bien. Hay muchos actores que el gremio dejó abandonados, algunos terminan en la Casa del teatro y otros abandonados a su suerte ”, retrata.

Román junto a Jenninfer, su pareja, con quien vive en Miami
Román junto a Jenninfer, su pareja, con quien vive en Miami

Mientras cuenta su presente, la historia de su padre va y viene: “En Miami soy realtoragente inmobiliario. Al que quiere comprar o alquilar le busco propiedades, lo asesoro, lo subo a una red de oferta y demanda. Mi mujer Jennifer se ocupa de los chicos, Benjamín de 6 y Tomás de 18, que el otro día me dijo ‘me parece que quiero ser actor’. Trabajaba en el Four Seasons de mesero, le pagaban una fortuna pero yo quiero que estudie. de la actuación. Algo tiene de mi papá, su personalidad de cuando estaba bien. Es buena persona como mi viejo, eso es fundamental”, Describe.

“¿Sabés? Cuando yo lo necesité, mi viejo siempre salía corriendo”, asegura Román, y agrega: ”Si no hubiese consumido lo tendría acá conmigo, es una pena que to davía me duele. Pero así estoy, pensé en el fut hijos cundo me vine para acá, aunque nunca voy a dejar de ser un inmigrante. Al principio trabajé con la electricidad, des pués como encargado de edificio, en la const rucción, manejé un Uberhice de todo. Desde los 15 años que laburo, ese es el legado que mi viejo me dejó, el de que siempre hay que remarla, contra viento y marea ”.

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