El Papa: el Espíritu Santo nos hace reaccionar ante sentimientos negativos

El Papa Francisco, en la homilía de la misa de Pentecostés en la Basílica de San Pedro, recordó que el Espíritu Santo, el Consolador, es concreto, no es idealista y quiere que nos concentremos en el aquí y ahora, porque el sitio donde estamos. y el tiempo en que vivimos son los lugares de la gracia.

Patricia Ynestroza –Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco, en la misa de Pentecostés recordó que el Espíritu Santo, el Consolador, es espíritu de sanación y de resurrección, y puede transformar las heridas que nos queman dentro. Cardenalicio.

El Espíritu -dijo el Santo Padre en la homilía- nos invita a no perder nunca la confianza. El Espíritu es concreto, no es idealista y quiere que nos concentremos en el aquí y ahora, porque el sitio donde estamos y el tiempo en son los lugares de la gracia. El e spíritu del mal nos distrae del aquí y del ahora, lleva nuestra cabeza a otra parte.

El Papa pide que “entremos en la escuela del Espíritu Santo, para que nos enseñe todo. Iglesia, dóciles a Él y abiertos al mundo “.

El Espíritu Santo nos hace reaccionar ante sentimientos negativos

La amargura, el pesimismo y los pensamientos tristes que se agitan dentro de nosotros, vienen del mal -afirmó el Papa- nunca vienen del Espíritu Santo. la impaciencia, el victimismo, hace sentir la necesidad de autocompadecernos y de reaccionar a los problemas criticando, y echando toda la culpa a los demás. Nos vuelve nerviosos, desconfiados y quejosos ”.

En cambio, el Espíritu Santo, nos hace reaccionar -señaló Francisco- nos invita a no perder nunca la confianza, la fe, ya volver a empezar siempre. Después de cada caída, ¡ levántate! y te toma de la mano te da valor. Haciendo que tomemos la iniciativa, sin esperar que sea otro el que comience. sino alegrándonos por sus éxitos. Jamás movernos por la envidia, la envidia, dijo el Papa, es la puerta por la que entra el e spíritu maligno, “lo dice la Biblia: por la envidia del diablo ha entrado el mal en mundo. Nunca envidiar, nunca! El Espíritu Santo te trae el bien “.

El Espíritu Santo nos concentra en el aquí y ahora

El Espíritu Santo es concreto, no idealista, aseveró el Pontífice, hace que nos concentremos en el aquí y ahora“Porque el sitio donde estamos y el tiempo en que vivimos son los lugares de la gracia. El espíritu del mal, en cambio, quiere distraernos del aquí y del ahora, y llevarnos con la cabeza a otra parte”.

Es allí donde el espíritu del mal “con frecuencia nos ancla en el pasado, en los remordimientos, en las nostalgias y en aquello que la vida no nos ha dado; o bien nos proyecta hacia el futuro, alimentando temores, miedos, ilusiones esperanzas. El Espíritu Santo, en cambio, nos lleva a amar el aquí y el ahora, no un mundo ideal, ni una Iglesia ideal, sino la realidad, a la luz del sol, en la transparencia y la sencillez ”, señaló el Papa . Y agregó: “¡Qué diferencia con el maligno, que fomenta las cosas dichas a las espaldas, las habla durías y los chismorreos!”

El Espíritu Santo transforma las heridas que tenemos dentro

El Papa nos recordó que no debemos desfallecer. Ante los muchos problemas, heridas y preocupaciones, que creemos no se resuelven con consuelos fáciles, debemos tener confianza, porque: “es precisamente ahí que el Espíritu pide poder entrar. es e spíritu de sanación y de resurrección, y puede transformar esas heridas que te queman por dentro ”.

El Espíritu Santo, dijo el Papa, nos enseña a no suprimir los recuerdos de las personas y de las situaciones que nos han hecho mal, sino a dejarlos habitar por su presencia:

“Así hizo con los Apóstoles y con sus fallas. Habían abandonado a Jesús antes de la Pasión, Pedro lo había negado, Pablo había perseguido a los cristianos. Solos no; con el Consolador sí. Porque el Espíritu sana los recuerdos. ¿Cómo? Dándole importancia a lo que cuenta, es decir, el recuerdo del amor de Dios y su mirada sobre nosotros. enseña a acogernos, a perdonarnos a nosotros mismos ya reconciliarnos con el pasado. A volver a empezar ”.

En vez de recordar lo mal que nos va, recordar que somos hijos amados de Dios

Más adelante, el Santo Padre afirmó que “siempre recordamos lo que va mal, con frecuencia resuena en nosotros esa voz que nos recuerda los fracasos y las deficiencias, que nos dice:’Ves, otra caída, otra de silusión eres capaz “.

El Espíritu Santo, en cambio, señaló Francisco, nos recuerda todo lo contrario: “Eres hijo, eres hija de Dios, eres una criatura única, elegida, preciosa, siempre amada; aunque hayas perdido la confianza en ti mismo, Dios conf ”.

Además, Francisco dijo que el Espíritu “nos hace ver todo de un modo nuevo, según la mirada de Jesús.” En el gran viaje de la vida, Él nos enseña por dón de empezar, qué caminos tomar y cómo caminar “.

Y retomando la frase final del Evangelio, dijo:

“En la frase final del Evangelio que hemos escuchado, Jesús hace una a firmación que nos da esperanza y al mismo tiempo nos lleva a reflexionar. Dice a los discípulos: «El Espíritu Santo, a quien el Padre en viará en mi nombre, les ense ñará to do y y les recordará to do lo que yo les he dicho »(Jn 14,26). Nos impacta ese “todo”, y nos preguntamos, ¿ en qué sentido el Espíritu da esta comprensión nueva y plena a quienes lo reciben? No es una cuestión de cantidad, ni una cuestión a cadémica: Dios no quiere convertirnos en enciclopedias o en eruditos. olfato “.

Por dón de empezar

Francisco nos señaló que el Espíritu, nos indica el punto de partida de la vida e spiritual:

“Jesús habla de ello en el primer versículo de hoy, cuando dice: «Si me aman, cumplirán mis mandamientos» (v. 15). Si me aman, cumplirán; esta es la lógica del Espíritu. si cumplimos, amamos. Estamos acostumbrados a pensar que el amor proceda esencialmente de nuestro cumplimiento, talento y religiosidad. En cambio, el Espíritu nos recuerda que, sin el amor en el centro, todo lo demás es vano. tanto de nuestras capacidades, sino que es un don suyo. El Espíritu de amor es el que nos infunde el amor, Él es quien nos hace sentir amados y nos enseña a amar. quien mueve todo dentro de nosotros. Pero si no empezamos por el Espíritu o con el Espíritu oa través del Espíritu, no se puede hacer el camino. “.

El Espíritu Santo es una memoria activa, es la memoria de Dios, nos recuerda todas las palabras de Jesús, afirmó Francisco, es una memoria que “enciende y reaviva el amor de Dios en nuestro corazón. Hemos experimentado su presencia en el perdón de los pecados, cuando nos hemos sentido llenos de su paz, de su libertad y de su con solación “.

Alimentar esta memoria espiritual, dijo el Papa, es esencial, “Dios se acuerda de ti. Tú perderás la memoria de Dios, pero Dios no la pierde de ti: se acuerda continuamente de ti”.

Qué caminos tomar

El Papa señaló que además el Espíritu no sólo nos recuerda por dón de empezar, sino que también nos enseña qué caminos tomar:

“Nos lo dice la segunda Lectura, donde san Pablo explica que «quienes se dejan conducir por el Espíritu de Dios» (Rm 8,14) caminan «según el Espíritu y no según la carne» (v. 4). En otras palabras, el Espíritu, frente a las encrucijadas de la existencia, nos sugiere el mejor camino a recorrer. su voz de la del e spíritu del mal, ambos nos hablan: aprender a discernir para entender dón de está la voz del Espíritu, para reconocerla y seguir el camino, para seguir las cosas que nos dice “.

Y cómo discernir, pues el Papa hace la diferencia, al explicar que el Espíritu Santo nunca nos dirá que en nuestro camino va todo bien. contra nuestras falsedades e hipocresías, aun cuando eso implique esfuerzo, lucha interior y sacrificio “.

“El mal espíritu, en cambio, te empuja a hacer siempre lo que tú quieras y te guste; te lleva a creer que tienes derecho a usar tu libertad como te parezca. al suelo. El Espíritu Santo, que te corrige a lo largo del camino, nunca te deja tirado en el suelo, sino que siempre te toma de la mano, te consuela y te alienta “.

Cómo caminar

Cómo caminar, juntos, así nos quiere el Espíritu, señaló Francisco por último, nos funda como Iglesia y hoy:

“Los discípulos estaban escondidos en el cenáculo, des pués el Espíritu descendió e hizo que salieran. Sin el Espíritu estaban encerrados en ellos mismos, con el Espíritu se abrieron a todos”.

En cada época, aseveró el Papa, el Espíritu le da vuelta a nuestros esquemas y nos abre a su novedad; no ser un rebaño que refuerza el recinto, sino un prado abierto para que todos puedan alimentarse de la belleza de Dios, una casa acogedora sin muros divisorios “.

El Espíritu mundano, dijo el Pontífice, nos presiona para que sólo nos concentremos en nuestros problemas e intereses, en la necesidad de ser relevantes, en la defensa tenaz de nuestras pertenencias nacionales y de grupo.

“El Espíritu Santo no. Él nos invita a olvidarnos de nosotros mismos ya abrirnos a todos. Y así rejuvenece a la Iglesia. Pero pongamos atención, es Él quien la rejuvenece, no nosotros. Porque la Iglesia no se program renovación no bastan. El Espíritu nos libera de obsesionarnos con las urgencias, y nos invita a recorrer caminos antiguos y siempre nuevos, los del testimonio, la pobreza y la misión, para liberarnos de nosotros mismos y enviarnos al mundo “.

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