El audio del VAR en el penal: ¿ qué revisaron?

Si bien no fue una noche de grandes polémicas y no hubo ninguna jugada puntual que sea duramente discutidaal día siguiente siempre está la posibilidad de escuchar los audios del VAR para ver cómo los jueces llegaron a la decisión tomada. Y el momento más destacado del duelo entre Vélez y River fue el penal de Martínez a Janson, que derivó en el único gol del partido.

El penal que Janson cambió por gol

En el momento el árbitro brasileño Raphael Claus ni dudó y pitó al instante. “Dejame ver el penal, posible penal que me parece claro”, le revelaron al toque desde el VAR y siguieron: “El penal está confirmado, vamos a ver una posible falta”. ¿ A qué se referían? Al anticipo que Garayalde le propinó a Barco en la mitad de la cancha durante la previa de la jugada“Está claro, toca la pelota”, sentenciaron luego de dos repeticiones.

El audio del VAR en la jugada del penal

Video: las cuatro jugadas en las que Vélez perdonó a River

Ninguna derrota se festeja, pero en el caso de River, el 1-0 terminó siendo un buen resultado porque la sacó barata en Liniers. Si bien Vélez se quedó con la ida de octavos de la Copa Libertadores por el gol de Lucas Janson, de penal, el equipo del Cacique tuvo la chance de liquidar la serie en el Amalfitani y le perdonó la vida por la gran actuación de Franco Armani y la falta de eficacia en la definición de Pratto y Orellano, que estrelló un tiro en el travesaño en tiempo de descuento.

Mirá las cuatro situaciones que se perdió Vélez

Un gran Vélez festejó, pero le perdonó la vida a River

Sustancia. La diferencia estuvo ahí: en la sustancia. Que nada tiene que ver con los estilos ni con la estética, sino a la idea que le da vida a un equipo.

Vélez fue un equipo con contenido. Que advirtió sus limitaciones y sus capacidades. Que entendió de qué forma planear -y plasmar- un partido inteligente ante un equipo pocas veces her bívoro como este miércoles por la noche. haciéndolo aprovechando quizás el yerro más grosero, incluso perdonando de más, sin el oficio para terminar de noquear a un rival que aún tiene 90’para reaccionar.

River en cambio fue insustancial. Otra vez en este 2022. Si en algo ha sido regular en el año fue en su irregularidad. Una tendencia que anoche se repitió, a punto tal que el 0-1 quedó inmerecidamente corto.

Gallardo quizás se haya sentido más identificado con el nivel de tensión de Vélez que con el de River: el nivel de concentración shaolin y de orden que tuvo el pack defensivo atoró para impedir casi siempre los giros del voluntarioso Romero o para escalonar zona que Julián Álvarez suele aprovechar. Y en la zona en la que suelen pesar los Enzos, el que en Liniers ordenó y ejecutó fue Garayalde.

Un playmaker equilibrista con capacidad para marcar pero también para entender los tiempos y los ritmos del juego de bandoneón que plasmó Vélez, imprimiendo ritmo de adentro hacia afuera para romper con Janson -casi siempre- u Ortega, un poco menos con afuera hacia adentro para Pratto, proletario del ataque, muy atinado al momento de la fajina y del aguante aunque con el criterio y el tino para distribuir de espaldas y volver punzante a Vélez con pases a espaldas de los laterales o de los centrales.

Y cuando Medina movió el banco, lo hizo con aciertos: fue muy incisivo Fernández para seguir punzando por la zona de Casco y muy potente Osorio para complementar el laburo del Oso, quien ya había acumulado desgaste en el cierre del partido.

River, en cambio, se repitió en sus errores -David Martínez hizo un 2×1 en la jugada del penal del gol decisivo, la defensa otra vez quedó demasiado en línea propiciando ataques a espaldas- y también en sus caminos. , sin una idea clara como para romper, a excepción de dos pases profundos de Enzo Fernández en el primer tiempo que derivaron en dos mano a mano incó modos de Romero.

Y a diferencia del Cacique, su reconstrucción a partir de las modificaciones tampoco surtió efecto. Aunque Quintero birló una pelota en el arranque del segundo tiempo y generó expectativa de reacción, todo quedó en eso: en un gesto modificaron demasiado y con cierta lógica: en ataque terminaron jugando Aliendro, Enzo Pérez, Juanfer, Beltrán y Julián. Futbolistas sin experiencia de conjunto que poco gravitaron colectiva e individualmente.

En ese nivel de desconcierto, Armani fue el único que mostró la tonicidad habitual de River. Sus atajadas a Osorio y su capacidad para cerrar el ángulo en la última del partido -que fue al travesaño- a la larga podrían pesen los goles de visitante: el 0-1 no era el resultado que Gallardo pretendía pero -dadas las circunstancias- fue el mejor que pudo traerse. Y quizás con el paso de los días el que lamente haber marcado apenas un gol fue Vélez su identidad. Que sí fue sí mismo.

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