Dirigió a los “grandes” de Salta y enfrenta causa por lesa humanidad

5 DE Junio ​​2022 –09:44
Juan de la Cruz Kairuz, acusado de la desaparición del doctor Luis Aredes en Jujuy. El fiscal federal pidió 7 años de prisión en el marco de una causa por delitos de lesa humanidad.

Como otros tantos represores que con astucia supieron camuflarse tras los años de dictadura cívico militar en la Argentina, algunos llegando a ser reconocidos profesores universitarios y otros distinguidos entrenadores deportivos de mayo el ex DT de Juventud Antoniana de Salta fue uno de los 19 -de 20- acusados ​​en el marco de la megacausa que comenzó hace cuatro años por crímenes de les humanidad cometidos en perjuicio de 121 víctimas. de Jujuy solicitó prisión perpetua para cuatro acusados ​​y penas de entre 7 a 25 años de prisión para otros 15 acusados, entre los que está Kairuz.

El fiscal federal Federico Zurueta pidió 7 años de prisión efectiva para Juan de la Cruz Kairuz, quien se de sempeñó como oficial auxiliar de la Policía jujeña, prestó servicios en la comisaría 24 y en el Centro de Inteligencia paralelo de la fuerza haber cometido los delitos de allanamiento ilegal en un hecho, privación i legítima de la libertad agravada por el uso de violencia y por su extensión mayor a un mes en un hecho.

Los acusados ​​son exjefes y subalternos. Delitos: 17 homicidios, 6 violaciones sexuales, 169 hechos de privación de la libertad y 126 casos de torturas.

En Salta dirigió a los populares clubes Juventud Antoniana y Central Norte, según él mismo contó, estuvo a cargo del primer equipo del “santo” (JA) en cinco oportunidades, la primera vez en 1984 luego de los oscuros años del terrorismo de Estado el país don de comandó un grupo de tareas mientras se de sempeña ba como entrenador de Atlético Ledesma de Jujuy y policía, de acuerdo a las investigaciones y los archivos his tóricos.

En una nota publicada en la revista El Gráfico, en 2001, el DT confesó por qué ingresó a la fuerza de seguridad jujeña: “El jefe de la Policía de Jujuy era hincha de fútbol y me ofreció un fuesto. que se dice hoy un favorecido, un ñoqui “.

Durante la década del 60 se trasladó des de el Jardín de la República a la capital del país donde firmó contrato para jugar en Atlanta de Villa Crespo. En el Bohemio tuvo como compañero al recordado Carlos Timoteo Griguol, entre otros compañeros buen de sempeño como jugador o, luego, director técnico. La crónicas de la época lo de finían como un lateral izquierdo audaz y buena proyección of ensiva. En primera jugó en Newell’s, San Martín de Tucumán y Gimnasia de Jujuy.

“La ocultación de sus cuerpos fue una obra más en el perfeccionamiento de los crímenes del Estado”, sostuvo el fiscal federal Zurueta.

A fines de 1975, en los albores de la dictadura, los caminos del exfutbolista se fusion arían entre las actividades de director técnico y personal policial en la vecina provincia de Jujuy. secuestrar gente que gozaba del apoyo del ingenio azucarero Ledesma. Está vinculado con la desaparición del doctor Luis Aredes.

Distinguido

En Salta el represor y entrenador de fútbol no solo encontró un lugar donde esconder el oscuro pasado, sino también una tierra donde hasta fue aclamado por los seguidores del balón pié y por autoridades legislativas.

Dirigió técnicamente a Juventud Antoniana, institución que consiguió su máximo logro deportivo como el ascenso al Nacional B, en 1996, de la mano del represor tucumano. También estuvo a cargo de la dirección técnica del otro “grande” horas se calzó el buzo de DT en Gimnasia y Tiro, luego de que desde el interior de la institución decidieran sacarlo a raíz de su pasado como agente de la fuerza de seguridad.

Como si la aceptación de los clubes de fútbol salteño no hubiese bastado, el hombre de 77 años, que des de hace unos años enfrenta un juicio por lesa humanidad en Jujuy, fue homenajeado el miércoles 2 de diciembre de 2020 por , distinción que generó todo tipo de rechazos con lo cual, tras poco más de una semana, el cuerpo legislativo anuló el homenaje.

Kairuz supo reciclarse y pasar desapercibido. De entrenador de fútbol a represor, como también hizo y con “maestría” Martín Rodríguez, apodado Toro durante el régimen de facto.

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