Boca se recuperó a puro gol frente a Tigre, en una noche de festejo en la Bombonera

Es la reedición de la final de la Copa de la Liga Profesional. Se repiten los protagonistas, pero el escenario es la Bombonera, cargada de hinchas que se ilusionan. Boca acaba de ser campeón y aunque viene de tropezar en Santiago del Estero, tiene el crédi to a bierto. Y le fluye el gol, claro. Porque tiene un ataque explosivo. Entonces, esas dudas que pueden generar algunos desniveles de su funcionamiento, se compensan holgadamente con su contundencia. Incluso, a pesar de las ventajas que entrega atrás.

Fueron cinco impactos ante Tigre. Pudieron ser más. Y mientras se regodean con la Libertadores, el principal objetivo del año, los fieles xeneizes disfrutan de las victorias. Jugando bien, mal o regular. Y hasta se dio el gusto de festejar el título en el final de la noche a pura cumbia.

Boca tiene una receta para llegar al gol, casi con la simpleza del manual del fútbol. El desequilibrio de sus extremos, fundamentalmente Sebastián Villa, la contundencia de su centrodelantero, Darío Benedetto, y el despegue de sus laterales, en especial Frank Fabra. por básico deja de ser efectivo. Sucedió apenas superados los diez minutos, cuando el delantero colombiano recibió de Aaron Molinas contra la raya, llegó el centro pinchado y el cabezazo goleador de Pipa.

Pero, claro, como Boca es un equipo de ráfagas, la construcción del juego depende demasiado de sus individualidades. Y por más que intente tender líneas de pases a partir de Alan Varela, Pol Fernández o el propio Molinas, sus posibilidades crecen cuando explota Villa, profundiza Fabra o encara Exequiel Zeballos. Sebastián Battaglia parece haber aprendido la lección des pués de la derrota ante Central Córdoba en Santiago del Estero Orsini no es extremo. Y como el inodoro va en el baño y el horno en la cocina, cada futbolista jugó en su puesto natural.

Y de otra acción del colombiano, que se en contró con la pelota en su poder des pués de un error no forzado de Cristian Zabala, llegó el centro que cacheteó Pol Fernández de volea. El remate pegó en el palo.

Tigre estaba aturdido, pero no perdido. Llegó a la Bombonera a bordo de su clásico 4-2-3-1 y despegó por los costados. Apostó al mano a mano con los laterales y centrales rivales. Agustín Obando no tuvo tanto éxito por la izquierda. Facundo Colidio fue más punzante la derecha. Y en el área, siempre estuvo amenazante Mateo Retegui. El manejo, como siempre, quedó a cargo de Sebastián Prediger.

Boca, que hace tiempo juega con su última línea a 25 metros, se exponía. Y aunque Tigre se filtró un par de veces, un cruce de Rojo y una atajada de Rossi impidieron que sacara ventaja, primero, y que lograra el empate, des pués ..

Sin embargo, se distrajo en un saque de costado, cuando hacía rato no lograba pesar en el campo contrario porque no salía la diagonal de Villa y porque estaban atados los volantes, más allá de los buenos movimientos de Benedetto, uno de los po en ataque. Y ejecutó rápido Obando, Zabala arremetió al espacio, metió un bombazo, la pelota rebotó en la espalda de Nicolás Figal y descolocó a Rossi.

En el segundo tiempo, Boca salió con decisión a ganar el partido. Enseguida, un remate bombeado de Molinas en contró una gran respuesta de Gonzalo Marinelli. Pero Tigre pareció animarse con dos pelotas paradas. Un tiro libre de Obando que rebotó en la barrera y otro de Zabala que Retegui cabeceó por encima

Pero bastaron tres minutos para volver a ganar el duelo. Otra vez Molinas fue clave. Encontró a Zeballos en el corazón del área y el Changuito no falló. Y un ratito des pués, el propio Zeballos metió la diagonal, Villa habilitó a Fabra y el zurdazo del colombiano se des vió en Nicolás Demartini.

Tigre tuvo valentía para buscar el descuento. Y expuso los problemas de Boca en el fondo. De un tiro de esquina le cabecearon ¡ tres veces! La terminó empujando Retegui.

Sin embargo, Zeballos estaba en estado de gracia. Recibió de Pol y cruzó de derecha al palo más lejano de Marinelli. Y un instante más tarde, Demartini quiso darle la pelota a su arquero y se la regaló a Benedetto.

Después, llegó otro horror defensivo, esta vez de Figal, que quiso cobrarse su propia in fracción y terminó agarrando la pelota con su mano cuando lo apretaba Retegui. El VAR corrigió y el hijo de Chapa marcó el tercero.

Boca fue un canto al gol; también, un equipo permeable. Mostró dos facetas. Mientras convierta más que su rival, no deberá preocuparse, aunque atrás requiera a justes.

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