Así fue el falso secuestro de un periodista hace 40 años que ahora sirve a la campaña sucia contra Petro | La Audiencia Nacional de España admitió una denuncia contra el candidato a presidente de Colombia

Seis de la tarde del miércoles 22 de julio de 1981. Una joven periodista llega a un restaurante en el barrio de La Soledad de Bogotá, una zona tranquila en la localidad de Teusaquillo, en el centro de la capital colombiana. Está nerviosa. Hace apenas. unas horas un desconocido le ofreció por telé fono la posibilidad de entrevistar a Jaime Bateman Cayón, el máximo comandante del Movimiento 19 de abril, la guerrilla M-19, el hombre más buscado en aquel momento por las fuerzas del orden. Ella aceptó.

La memoria de Alexandra Pinedaperiodista colombiana que cubrió la sección de Política en el diario El Espectadorretiene con viveza algunos detalles del secuestro falso del que fue objeto junto con el periodista y presentador Fernando González Pacheco aquel día de 1981. Para los datos que no logra recordar, remite a la crónica que publicó sobre aquellos historia reciente de Colombia ha quedado reflejado como lo que fue en realidad: una entrevista clandestina al líder guerrillero. La curtida periodista atiende a Público por telé fono des de París, donde reside des de hace décadas, y su memoria comienza a regalar valiosos retazos de la historia.

Apenas lleva cinco minutos en el restaurante cuando un coche, un pequeño vehículo Fiat o tal vez un Simca, para y la recoge. Es Fernando González Pacheco (1932-2014), el famoso presentador de la televisión colombiana. Su programa de entrevistas Cita con Pacheco tiene mucho éxito. Desde finales de los años cincuenta, el presentador, nacido en Valencia (España), conquista por su carisma a la audiencia colombiana.

“Yo lo admiraba. No le conocía en persona ni él a mí. Me confundió con otra periodista de El EspectadorMaría Teresa Herrán. Creía que ella asistiría a aquella rueda de prensa clandestina que el destino nos había preparado “, cuenta Pineda.

El coche se detiene frente a una casa. Unos guerrilleros con pasa montañas y Magnum auto máticas en la mano les conducen a una sala con una mesa alargada y cuatro sillas. Al cabo de dos horas de espera, hace su a parición Jaime Bateman Cayónconocido como el Flaco y y comandante Pabloun popular personaje que mori ría dos años des pués en un accidente aéreo ya cuyo fallecimiento Gabriel García Márquez dedicó un reportaje.

La periodista queda impresionada con el carisma de Bateman: “Hablaba de paz, amaba la paz, creía en ella, nos dijo. Quería que Pacheco llevase una carta de paz al presidente Julio César Turbay [su polémico gobierno fue entre 1978 y 1982]. El papel que me reservó Bateman fue el de testigo oficial de aquel encargo“, recuerda Alexandra Pineda. El líder guerrillero les revela el contenido de su misiva: propone un alto el fuego a cambio de poder presentarse a las inminentes elecciones presidenciales.

Los recuerdos de Alexandra parecen trasladarse a la larga noche en la que el líder del M-19 le dio quizá la mejor exclusiva de su vida: su deseo de cambiar la sociedad con la política en vez de con las armas. Bateman contestó a todas las preguntas y “nunca le faltó la sonrisa, ni siquiera cuando nos relató có mo se perpetró dos días atrás el ataque con obús con ob “, la residencia presidencial de la República de Colombia. El artefacto impactó a tan sólo treinta metros del dormitorio del presidente Turbay.

No falta diá logo ni comida para los secuestradosA las cuatro de la madrugada se retiran a dormir, dejando solo al guerrillero con la botella de whisky. Pero antes los dos hombres firman un documento, un pacto. “Mañana sales en las primeras planas de los periódicos, Pacheco. botellas de whiskey Chivas Regal “.

A la mañana siguiente, Bateman los despierta. Está frente a la cama de Pacheco con un ejemplar de El Espectadordonde se da cuenta del operativo de la policía para localizar al presentador. “Te gané, Pacheco”.

A las cuatro de la tarde, el mismo coche minúsculo los devuelve al centro de Bogotá.

El periodista jamás de nunció un secuestro

Pacheco entregó la carta con la propuesta de paz a su destinatario, el Gobierno de Turbay, lo que le acarreó serias consecuencias: frecuentes requerimientos para acudir a declarar a las caballerizas militares de Usaquén, donde habitualmente se tor periodista, fallecido en 2014, en alguna entrevista, donde se declaraba “hombre de izquierda o progresista” (Revista) Semana1987).

Cuarenta años des pués, una denuncia por presuntos crímenes de lesa humanidad, admitida en la Audiencia Nacional, recuerda aquel episodio, aunque con un cariz muy diferente. La denuncia por el secuestro del periodista González Pacheco va dirigida contra Gustavo Petro, el candidato del Pacto Histórico, que acaba de lograr la victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia.

Habla el abogado de Petro

Petro militó en su juventud en el M-19. Cuando ocurrió el falso secuestro de Pacheco, él tenía 21 años. Siempre fue un militante de base, según su abogado, Daniel Prado“Petro no participó en ese tipo de acciones, que, además, estaban consensuadas con los periodistas para tratar de dar a conocer los objetivos del M-19 al levantarse en armas”, explica Prado e incide en que “el propósito de aquella retención fue enviar al Gobierno un mensaje sobre la amnistía”.

Nunca existió una reclamación e conómica, a modo de rescatea la familia de Pacheco, simplemente porque no existió el secuestro “, cuenta Prado.

Por entonces, los periodistas colombianos estaban maniatados por la autocensura imperante en los medios; apenas podían informar sobre las reivindicaciones de los guerrilleros. El temible Estatuto de Seguridad, una especie de estado de excepción derechos cívicos, como la libertad de prensa..

“Debido al Estatuto de Seguridad se hicieron populares los secuestros a los periodistas. Suponían una manera de burlar la censura –explica el letrado de Petro–. ¿ Cómo iba a justificar Pacheco haberse reunido con el líder de un grupo ilegal? Pues fingiendo un secuestro “.

Las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias y la persecución de intelectuales por parte del Gobierno de Turbay contribuyeron al apoyo popular hacia la media docena de guerrillas activas en Colombia en aquellos años.

El papel clave de los periodistas

Otra histórica periodista colombiana atiende a Público por videollamada desde la ciudad de Cali. Olga Beharinformadora esencial en el conflicto colombiano, que ha denunciado en sus crónicas y en sus libros la impunidad del narcotrá fico y sus ramificaciones con los grupos paramilitares que auspició el Estado. ¿Cómo podía él ser el autor material del secuestro de Pacheco si no tenía ningún peso en el M-19? “, exclama esta experta en el Movimiento 19 de Abril y otras guerrillas de Colombia, como las FARC.

“Quiero pensar que la Audiencia Nacional es seria y detectaría a posibles testigos falsos que el denunciante pudiera aportar en un momento dado”, indica Behar.

El denunciante de Petro es François Roger Cavard Martínezun ciudadano colombiano que presentó en marzo pasado la denuncia por presuntos crímenes de lesa humanidad en la Audiencia Nacional, acogiéndose “a la jurisdicción universal que impulsó Baltasar Garzón”, según declaró este lunes en el mat de Colombia.

Para Olga Behar no existe ninguna duda de que el falso secuestro de Fernando González Pacheco fue pactado por el propio periodista“La esposa de Pacheco y su sobrino jamás han denunciado el secuestro”, dice.

Así se burlaba la censura

“Tenía mos que buscar fórmulas para burlar la censura y no sé a quién se le ocurrió pero de pronto empezaron a ocurrir muchos secuestros de periodistas por parte de las guerrillas. hice a prácticamente todos los líderes guerrilleros y que publiqué en un libro en 1985 (Las guerras de la paz) “, narra Behar.

Los periodistas secuestrados no siempre podían publicar las entrevistas con los guerrilleros. “Si en nuestros medios no nos dejaban, les regalá bamos la información a periodistas extranjeros. Y cuando aparecían las entrevistas en periódicos de Brasil o de México

“Fue una entrevista convenida”, afirma Otty Patiño, excomandante del M-19, que ha autorizado a este periódico a publicar la fotografía que acredita la cita entre Pacheco y Bateman. su promesa por la apuesta perdida y acabó pagando una caja con doce botellas de whiskey Chivas a los miembros del M-19.

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